Y en eso llegó Fidel: Cuba antes de la revolución

La Revolución Cubana es uno de los acontecimientos más importantes de la Historia de América Latina. Fue la primera y única revolución comunista que tuvo éxito en el continente. Unos critican el autoritarismo de su régimen político mientras que otros aplauden sus logros en campos como la salud y la educación. Es un proceso marcado por las tensiones con Estados Unidos y las miserias que conlleva el sufrir un bloqueo económico, comercial y financiero. Pese a todos, Cuba resiste. Nuestro compañero Ricardo Cuellar ya nos habló del legado histórico de Fidel Castro. Yo no quiero hablar en este post de la Revolución Cubana, quiero hablar de sus antecedentes. Preparaos, porque hoy vamos a hablar de aquellas cosas que sucedían en Cuba antes de que llegase Fidel.

Fidel Castro en EE.UU.
Fidel Castro en su visita a Estados Unidos en abril de 1959.

El pensamiento progresista y soberanista cubano

La Revolución Cubana no es ninguna casualidad, desde los tiempos coloniales había ya un fuerte pensamiento soberanista y progresista en la isla caribeña. Cabe destacar a figuras como José de la Luz y Caballero, que tanto hizo por la educación pública de su país. También al Padre Félix Varela, uno de los abuelos del nacionalismo cubano, actualmente en proceso de canonización. Ambos son los mejores representantes del autonomismo criollo cubano que, durante el periodo colonial, buscaron mayores competencias y soberanía para la isla.

El progresismo autonomista terminó frustrado. Cada vez fueron más los cubanos que abrazaron la idea de la independencia. El Grito de Yara de 1868 daría inicio al primer intento de independencia por parte de Cuba. Comenzó así la Guerra de los Diez años. Esta contienda finalizó en 1978 con la derrota de los independentistas cubanos. La Paz de Zanjón no hizo concesión alguna a los sublevados, ni se concedió la independencia a Cuba ni se abolió la esclavitud. Además, Cánovas del Castillo tendría hacia la isla una política tremendamente represiva.

La situación en Cuba se fue radicalizando. Un pensador cubano, José Martí, reunió a un grupo de partidarios de la independencia cubana y los organizó en el Partido Revolucionario Cubano. Ellos iniciarían la Guerra Necesaria en 1895. La intervención de Estados Unidos en el conflicto cubano en 1898 facilitaría la victoria sobre España. La intervención de Estados Unidos en el conflicto no fue inocente ni desinteresada. José Martí, antes de morir en batalla en 1895, advirtió de que la injerencia estadounidense era peligrosa para Cuba y para el conjunto de América Latina. Y no se equivocó. Cuba se independizó de España, pero sin líderes de peso, terminó subordinada a los Estados Unidos de América.

José Martí
José Martí

Experiencias anti-imperialistas en América Latina

Tras el sometimiento de Cuba, Estado Unidos fue extendiendo su control sobre el resto de América Latina. Puso en práctica la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Por supuesto, por americanos entienden estadounidenses. Sin embargo, resulta que en el continente latinoamericano se dio una situación curiosa, cuanto mayor iba siendo el control de Estados Unidos sobre el continente, mayor era la resistencia anti-imperialista.

La Revolución Cubana supuso un salto cualitativo, pero fue precedida de otras experiencias anti-neocolonialistas en América Latina: los diez años de primavera en Guatemala, el peronismo en Argentina, el gobierno de Getúlio Vargas en Brasil, la Revolución Boliviana, el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo en Chile, el de José María Velasco Ibarra en Ecuador o la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla marcaron los años 40 y 50. Estos gobiernos populistas supusieron una democratización en sus respectivos países y un desafío al imperialismo estadounidense.

El populismo latinoamericano de los años 40 y 50 fue una gran inspiración para la Revolución Cubana. Sabemos el impacto que tuvo en Fidel Castro la experiencia de Guatemala, o la relación entre Che Guevara y Juan Domingo Perón. Los revolucionarios cubanos vieron gobiernos que apostaron por la modernización nacional y la superación de la dependencia con respecto a los Estados Unidos. Pero también vieron como en la mayoría de estas ocasiones, los gobiernos democráticos caían a manos de un Golpe de Estado o de una intervención estadounidense. Sirvió como ejemplo de lo que se puede y lo que no se puede hacer dentro del marco reformista. Desde el respeto a los proyectos modernizadores del populismo latinoamericano, Cuba optaría por una vía diferente para lograr esa modernización: la revolución.

Militar Jacobo Arbenz
Jacobo Arbenz

El comunismo en Cuba

Pero la Revolución en Cuba no supone una innovación simplemente por desistir de la vía reformista y optar por la guerra de liberación. El gran hito de Cuba es que su revolución tuvo un trasfondo ideológico comunista. Es un caso único. Fue la primera y última revolución comunista en el continente latinoamericano. Todavía hoy Cuba es el único Estado Socialista del continente y uno de los cinco Estados de este tipo que queda en el mundo (junto con China, Vietnam, Laos y Corea del Norte).

La Revolución Soviética tuvo una influencia considerable en América Latina. En el continente se fundaron varios partidos comunistas fieles a la III Internacional. Cuba no fue la excepción, en 1925 se funda en Cuba un partido comunista clandestino. En 1930 esta organización logra la legalidad y se llamará oficialmente Unión Revolucionaria Comunista. En 1944 pasó a llamarse Partido Socialista Popular.

Los comunistas tuvieron cierta importancia en la vida política cubana. Su fuerte anti-imperialismo les hizo apoyar en un principio al gobierno de Fulgencio Batista. Pero pronto comenzaron a chocar. En 1953 el PSP fue ilegalizado por la dictadura de Batista, aunque algunas de sus actividades eran toleradas. Mientras esto sucedía, Fidel Castro se convertía en un personaje relevante tras liderar el fracasado asalto al Cuartel de Moncada. Los comunistas no entendieron esa operación, les pareció irresponsable y suicida. De la misma manera que hasta 1957 no vieron nada clara la vía armada del Movimiento 26 de Julio.

Gobernante de Cuba Fulgencio Batista
Fulgencio Batista.

Se acabó la diversión…

Antes de la Revolución Cubana, la situación del país era extrema (de ella nos habló Ricardo Cuellar en su post sobre Fidel Castro). En 1952 Batista había dado un Golpe de Estado, suspendiendo la Constitución de 1940 (en teoría una de las más avanzadas de su época). Esta tiranía contaba con el apoyo de los Estados Unidos, dentro del contexto internacional de la Guerra Fría.

Batista aplicó una política de violencia y saqueo. La Habana estaba llena de casinos y prostíbulos de los que solían disfrutar sectores adinerados de los Estados Unidos. Los cubanos vivían en la miseria, mientras su dictador lucía un teléfono chapado en oro que le había regalado la empresa estadounidense ITT Corporation. Teniendo esto en cuenta, se puede entender que en el país existiese un gran descontento. Había una percepción muy extendida de que la única vía válida para acabar con la dictadura era la insurrección. Un grupo de jóvenes disidentes del izquierdista Partido Ortodoxo, apostaron decididamente por la vía armada. Su cabeza era un abogado llamado Fidel Castro. Será este grupo de jóvenes el que intente, sin éxito, tomar el Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953.

El asalto a Moncada fracasó, pero Fidel Castro y la facción política que lideraba se convirtieron en héroes nacionales. En 1955, ante las presiones internas y externas, el gobierno de Batista amnistió a Fidel Castro y sus compañeros. Castro pondrá en marcha clandestinamente el Movimiento 26 de Julio, inspirado en las ideas nacionalistas y democráticas de José Martí (el cual, como hemos dicho, terminaría convergiendo con el comunismo). Tras preparar un grupo guerrillero y asegurarse algunos apoyos en el país, Fidel Castro comenzaría la Revolución Cubana. En 1959, esta revolución derrocó al dictador Fulgencio Batista.

Como hemos podido ver en Cuba había una fuerte corriente de pensamiento progresista heredera de los movimientos autonomistas e independentistas. Estos sectores progresistas vieron sus ilusiones frustradas por la dependencia y el neocolonialismo de los Estados Unidos. En un contexto marcado por las pretensiones anti-imperialistas de los populismos latinoamericanos y la llegada del comunismo a dicho continente, crecerá en Cuba una generación llamada a hacer la Revolución. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que Cuba era especialmente progresista antes de la Revolución Cubana? ¿Tiene futuro el comunismo en Cuba? ¿Fue el fracaso de la vía reformista del populismo la que dio alas a las revoluciones armadas en Latinoamérica? Participa y opina.

Pedro Sánchez Prieto

Pedro Antonio Sánchez Prieto. Graduado en Historia y Máster en Investigación y Estudios Avanzados en Historia por la USAL.

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