De esos polvos estos lodos: las semillas del Brexit

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Desde su entrada en la UE, en Reino Unido nunca ha faltado quien dijera que lo mejor era abandonarla. En 1975 incluso se hizo un referéndum sobre la permanencia, que en este caso ganaron los europeístas. La nación del Reino Unido que votó con más entusiasmo la permanencia en la UE en esta ocasión fue Inglaterra. Paradojas de la vida, esa misma nación fue clave para que el Brexit se impusiera en el referéndum de 2016. Preparaos, porque hoy hablamos de la complicada relación entre el Reino Unido y la Unión Europea.

La integración de Reino Unido en la Comunidad Económica Europea

Efta países
Logo de la EFTA.

Casualidades de la vida, el primero que propuso la creación de una unión política y económica europea fue un conservador británico. Winston Churchill, en un discurso pronunciado en la Universidad de Zúrich en 1946, llamó a la creación de los Estados Unidos de Europa. Por supuesto, él no creía que Reino Unido debiera estar dentro de esa unión. Winston Churchill, como posiblemente muchos de los partidarios del Brexit, pensaba que el sito del Reino Unido era junto a Estados Unidos, su Imperio y la Commonwealth.

Cuando nació la Comunidad Económica Europea, Reino Unido se mantuvo al principio indiferente. Esta indiferencia fue derivando en incomodidad, ya que veían amenazado su control sobre su Mancomunidad de Naciones. En 1960 Reino Unido creó junto a otros países europeos (algunos limítrofes con los que formaban parte de la CEE) un nuevo bloque comercial: la EFTA. Aunque sus resultados fueron buenos, los de la Comunidad Económica Europea eran mejores.

Tanto Reino Unido como Dinamarca solicitaron la adhesión a la Comunidad Económica Europea en 1961. Las reticencias de Charles de Gaulle, quien veía a Reino Unido como un caballo de Troya de los Estados Unidos en la CEE, pospusieron su integración hasta 1973. Con la adhesión de Reino Unido y Dinamarca a la Comunidad Económica Europea, la EFTA vio confirmado su fracaso. Por cierto, otra paradoja de la historia, quien integró al Reino Unido en la CEE fue otro conservador: Edward Heath.

El otro referéndum del Brexit

Referéndum 1975 Reino Unido
Resultados del referéndum de 1975 sobre la permancia del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea.

El referéndum de 2016 no fue la primera consulta popular que se hizo en el Reino Unido sobre la permanencia en la Unión Europea. Desde su ingreso en la CEE no faltó un sector de la población que se opusiera enérgicamente a esta situación. El laborista Harold Wilson prometió en las elecciones de 1974 que renegociaría las condiciones de la adhesión del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea. Tras pactar las nuevas condiciones de pertenencia, se celebraría un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la CEE. En 1975 se celebró esta consulta y la permanencia consiguió en esta ocasión un triunfo aplastante.

El 64,5% de los británicos decidieron permanecer en la Comunidad Económica Europea. La permanencia ganó en todas las naciones del Reino Unido. Solamente las islas Shetland y las Hébridas Exteriores votaron a favor del Brexit en esta ocasión. Reino Unido permaneció en la Comunidad Económica Europea. Tras esta consulta, el euroescepticismo en Reino Unido entrará en decadencia.

En 1983 el candidato laborista Michael Foot retomó la cuestión de la Comunidad Económica Europea. Dentro de su programa, marcadamente izquierdista y socialista, defendía la salida del Reino Unido de la Comunidad Económica Europea. Sea como fuere, su candidatura fue un desastre y el Partido Laborista consiguió el peor resultado desde 1918. Desde este momento, el Partido Laborista iría moderando sus posiciones políticas en lo referente a la CEE.

Las semillas del Brexit

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Nigel Farage, uno de los líderes históricos más importantes del UKIP.

Pese al triunfo de la permanencia en la CEE en el referéndum de 1975 y la derrota de Michael Foot en las elecciones de 1983, el euroescepticismo continuó siendo muy fuerte en Reino Unido. En los años noventa la CEE pasa a llamarse Unión Europea. La integración parece que va en serio. Los británicos contrarios al federalismo europeo se organizan. En 1994 el multimillonario franco-británico James Goldsmith funda el Referéndum Party. Intenta unir en una misma plataforma política a todos los euroescépticos. Consiguió un buen resultado, unos 812 000 votos, un 2,5% del electorado aproximadamente. Sin embargo, pese a ser cuarta fuerza política, la dispersión del voto hizo que el sistema electoral británico no le asignara ni un solo escaño a su partido.

De manera paralela al Referendum Party se va formando otro partido euroescéptico, el UKIP. Esta formación política estaba compuesta por antifederalistas contrarios a Maastricht y al Euro. Muchos de ellos procedían del ala más radical del Partido Conservador. Al principio, el UKIP fue eclipsado por el Referendum Party, pero tras la muerte de James Goldsmith ambas formaciones confluyeron y lograron un resultado espectacular en las elecciones europeas de 1999 (un 7% de voto y tres eurodiputados). A partir de ahí, el UKIP fue a más. En 2004 se convirtió en la tercera fuerza política en las europeas. Cinco años después se convirtió en el segundo. En las elecciones europeas de 2014 fue la primera fuerza política, la primera vez que esta posición la tenía un partido que no era ni el conservador ni el laborista.

La crisis de la Unión Europea, la reacción contra la inmigración y la presencia del UKIP empezaron a ejercer una gran presión contra el entonces Primer Ministro: David Cameron. Este vio en el Referéndum sobre el Brexit una solución política a la situación. Se presentó a las generales de 2015 con dos promesas, estabilizar el Reino Unido y hacer una consulta sobre su permanencia en la Unión Europea. Sorprendió a todos sacando una espectacular mayoría absoluta. El UKIP se quedó fuera de juego. En 2016, tras conseguir un favorable acuerdo con la Unión Europea (que de facto suponía el fin de su proyecto político federal), David Cameron convoca el referéndum del Brexit, haciendo campaña a favor de la permanencia en la UE.

Y el resto de la historia ya la conocemos…

Consecuencias del brexit
Imagen de una protesta contra el Brexit. 2017. Manchester. Foto: Robert Mandel.

El referéndum de 2016 no fue como el de 1975. No sirvió para que el pueblo ratificara el acuerdo alcanzado por su flamante Primer Ministro con los burócratas de Bruselas. Sirvió para que una mayoría muy ajustada, un 51%, dijera que prefería abandonar la Unión Europea. Para más desastre, el resultado fue desigual. Inglaterra, que en 1975 votó masivamente por la permanencia en la CEE, esta vez fue clave para el éxito del Brexit. Sin embargo, tanto Escocia, como Gibraltar e Irlanda del Norte, votaron a favor de seguir en la Unión Europea.

Si alguien conoce la historia del Reino Unido, incluso la más reciente, debería tener en cuenta lo que esto puede suponer para su propia integridad. En 2011, Escocia votó en un referéndum su permanencia en el Reino Unido. Lo hizo pensando, sobre todo, en que un adiós al Reino Unido suponía también un adiós a la Unión Europea. Al final, su permanencia en el Reino Unido supuso (o puede suponer) su adiós a la UE. Lejos de lograr la unidad de Reino Unido frente a un enemigo externo imaginario (en este caso la burocracia de Bruselas), han dividido a las diferentes naciones del Reino Unido en lo referente a esta cuestión. Por no haber unidad, no la hay ni en Inglaterra. Los ingleses fueron clave en que el Brexit ganase con un 51%, pero en Londres (capital del país) ganó la permanencia en la Unión Europea.

Reino Unido vive en la inestabilidad, la incertidumbre y la división. Pro-brexit contra pro-UE. A esto hay que añadir el ascenso de las agresiones xenófobas. En lo territorial, posibilidad de desmembramiento. Como hemos dicho, Escocia se quedó en el Reino Unido para permanecer en la UE. Si el Brexit perjudica los intereses de Escocia, bien pueden plantear un nuevo referéndum para independizarse. En cuanto a Irlanda del Norte, puede plantear la reunificación con la República de Irlanda para permanecer dentro de la UE. A nadie le cabe duda de que el Brexit fue un mazazo para la Unión Europea, pero ha demostrado tener una mala salud de hierro. El Reino Unido está comprobando que los tiempos del gran Imperio han terminado.

¿Y tú qué piensas? ¿Qué rol ha jugado el Reino Unido en el proceso de integración europea? ¿Cuáles son las explicaciones históricas de su sentimiento euroescéptico? ¿Tiene futuro la UE sin Reino Unido? ¿Tiene futuro el Reino Unido sin la UE? Participa y opina.

Pedro Sánchez Prieto

Pedro Antonio Sánchez Prieto. Graduado en Historia y Máster en Investigación y Estudios Avanzados en Historia por la USAL.

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