Bolsonaro y el futuro incierto de Brasil

Las pasadas elecciones generales de Brasil (2018) fueron las más polarizadas de toda su historia. El resultado fue la victoria de Jair Messias Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL). Las polémicas declaraciones de Bolsonaro, antes y después de las elecciones, así como sus primeras medidas como presidente, sitúan al país de la samba y el carnaval en la senda de un futuro incierto. Hoy toca hablar de Brasil, de Bolsonaro y de las principales claves de su gobierno.

El carnaval de la corrupción política

La Organización para la Transparencia Internacional es la encargada de publicar el Índice de Percepción de la Corrupción. Dicho índice mide las percepciones de corrupción de los diferentes países del mundo en una escala de 0 a 100 (siendo 0 la percepción de niveles altos de corrupción). En Brasil en 2017 este índice alcanzaba los 37 puntos. Se debe a los dos escándalos de corrupción más notables no solo de Brasil, sino también de América Latina: el caso Petrobras y el caso Odebretch.

Por un lado, la empresa petrolera de Petrobras es la más grande de todo el país brasileño, y una de las más importantes de todo el continente sudamericano. En 2014 la operación policial Lava Jato destapó esta trama corrupta, la cual era solamente la punta del Iceberg. La empresa petrolera, además de blanquear dinero y de enviarlo a paraísos fiscales, sobornaba a empresarios y políticos de todo el continente.

Un año más tarde, en 2015, las investigaciones del caso Petrobras pusieron el foco de atención nuevamente en Brasil. Salió a la luz que la constructora brasileña Odebretch, una de las empresas más implicadas en esta gran trama de corrupción, había sobornado a presidentes, expresidentes, funcionarios y empresarios de 12 países distintos.

El Partido de los Trabajadores, el más afectado

La mayor parte del arco parlamentario de Brasil se vio implicado en esta red de corrupción. Sin embargo, el caso más importante fue la implicación y encarcelación del expresidente Lula da Silva, fundador del Partido de los Trabajadores y dirigente del país desde 2003 hasta 2011.

Lula da Silva que hizo
Ex Presidente de Brasil. Lula Da Silva.

Durante el gobierno de su sucesora Dilma Rousseff (2011-2016), también del PT, los procesos de corrupción no dejaron de ser constantes. Esta fue la principal causa de la debilidad de su mandato y fue destituida por maquillar las cifras para favorecer la imagen de su gobierno.

El siguiente presidente, Michel Tenner (2016-2019) del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) también se vio implicado en el caso Petrobras y finalmente fue destituido.

Este escenario de corrupción y de crisis institucional ha supuesto uno de los mayores fracasos de la izquierda brasileña. Durante los trece años que el PT estuvo al mando de Brasil no fue capaz de frenar la corrupción. Es evidente que los ciudadanos lo han castigado en las últimas elecciones. Supone, por tanto, el fin de la hegemonía de la izquierda en Brasil y el inicio de una nueva etapa.

Ejes del gobierno de Bolsonaro

El 1 de enero de 2019, Jair Messias Bolsonaro asumió el cargo de presidente de Brasil tras su victoria en la segunda vuelta de las elecciones de 2018 (55,13%). Inició su carrera política en 1989 como concejal de Río de Janeiro y alcanzó el cargo de capitán en el ejército brasileño. Este último punto es clave para entender su política y lo veremos más adelante.

Su llegada al poder coincide con un momento crítico en la historia de Brasil, que cuenta con una de las 10 economías más importantes del planeta. El país sufre una profunda crisis económica y política con una sociedad polarizada y con ¼ de la población en situación de pobreza.

El discurso de Bolsonaro

Si observamos su discurso y su programa político podemos afirmar que Bolsonaro se sitúa en una posición de ultraderecha. Normalmente este tipo de gobiernos son bastante populistas (y en este caso se aplica claramente). Este tipo de gobiernos cuando se llevan a cabo son bastante autoritarios. Además tienen un elemento que los diferencia de los gobiernos populistas europeos: tienen acceso al ejército e incluso el paramilitarismo. Desde mi punto de vista este es un elemento muy importante en el gobierno de Bolsonaro, pues recordemos que tiene un pasado militar.

Para entender las políticas de Bolsonaro no podemos pasar por alto la formación de su gobierno. En el Ministerio de Economía la pieza clave es Paulo Guedes. Economista liberal, formado en la Universidad de Chicago y que influyó notablemente, junto a otros economistas, en la dictadura militar de Pinochet. Tereza Cristina Correa, Ministra de Agricultura y la única mujer junto a Damaris Alves que forman parte del ejecutivo de Bolsonaro. Es representante de los intereses de los grandes propietarios. De hecho, una de las primeras medidas atacan a los indígenas. A partir de este momento el gobierno tiene potestad para delimitar y crear nuevas reservas indígenas.

Finalmente, un tema de vital importancia es la violencia en Brasil. En 2017 fue el país con más asesinatos en el mundo. Para hacer frente a este escenario tan convulso, Bolsonaro ha implantado una ley que facilita la compra de armas, cumpliendo así una de sus grandes promesas durante la campaña.

Bolsonaro partido
El gesto de disparar que Bolsonaro ha popularizado en su campaña.

Religión, ideología de género y la iglesia evangelista

La religión juega un papel fundamental en Brasil y en el discurso de Bolsonaro. Sus primeras palabras como presidente apelaba constantemente a Dios. Frases como: “Pido al buen Dios que nos de sabiduría para conducir a la nación” ; “Que Dios bendiga a esta gran nación” ; “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos” (eslogan de su campaña).

Bolsonaro es católico, sin embargo tiene una posición cercana a la iglesia evangélica. Un grueso importante de sus votantes es envangélico. Debemos señalar que el auge de la religión evangélica se debe a que el Partido de los Trabajadores no pudo contrarrestarlo. Este es un punto importante, pues el Ministerio de Mujer y Familia en Brasil lo ocupa actualmente Damaris Alves. Se trata de una pastora evangelista, que está en contra del aborto y del matrimonio homosexual. Uno de sus objetivos, en consonancia con los de Bolsonaro, es la lucha contra la ideología de género y la vuelta a los valores tradicionales y conservadores. Una de sus polémicas declaraciones: “¡Los niños visten de azul y la niñas, de rosa!” suponen una regresión de valores y un fortalecimiento de los estereotipos de género, que sin ninguna duda rompen con la igualdad.

Futuro de Brasil con Bolsonaro

Estado de Río de Janeiro
Vista aérea de Río de Janeiro.

La llegada de Bolsonaro al gobierno no augura buenos tiempos para Brasil. Se crea un eje norte-sur, Trump-Bolsonaro, que resulta peligroso para los valores democráticos. Las políticas de ambos presidentes tienen bastante sintonía, por ejemplo en el abandono del Pacto Migratorio de la ONU.

El autoritarismo de Bolsonaro será determinante en el futuro de Brasil. Hemos visto que no oculta su nostalgia por la dictadura militar de 1964 y tiene acceso al ejército. Además quiere dotar de mayor autonomía a las fuerzas armadas, elemento que rompe con los valores de la democracia. Sus medidas para combatir la violencia con mayor violencia pueden generar un escenario terrible.

Su programa político es ultrareaccionario. En lo económico las políticas neoliberales probablemente aumenten la desigualdad de Brasil. Lo que traerá consigo un aumento de la pobreza, ya de por sí preocupante en este país. Además la lucha contra la ideología de género, la exclusión de los derechos LGTBI supondrán más violencia y polarización social.

Finalmente otro punto fundamental es el cambio climático en el que Brasil tiene una responsabilidad internacional. Aunque Bolsonaro mantendrá a Brasil dentro del Acuerdo de Paris, el ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, declaró que el cambio climático se debe a un “complot marxista”.

Podríamos seguir hablando de Brasil y Bolsonaro y tendríamos tema para rato. Seguiremos de cerca como se va desarrollando la implantación de sus primeras medidas. Sin embargo, los cuatros años venideros no son especialmente prometedores para Brasil y para la democracia. Nos quedamos con las palabras del expresidente uruguayo, Pepe Mujica: “Tal vez las promesas sean peores que la realidad”.

 

Ricardo Cuéllar

Ricardo Cuéllar González. Graduado en Historia y Máster en Estudios Avanzados e Investigación en Historia por la Universidad de Salamanca. Mis últimas investigaciones se han centrado en estudiar el movimiento estudiantil durante el Franquismo.

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