El Bitcoin: la moneda digital

Bitcoin ha llegado para revolucionar el dinero. Pero, ¿qué es el dinero? En este post no queremos hablaros de cómo funciona el bitcoin (sobre eso ya hay muchos artículos). Queremos hablaros del origen de la moneda y su naturaleza. Ponerlo en contexto para entender mejor el funcionamiento de la economía. Una vez tengamos eso asentado, queremos presentar lo que puede suponer a nivel histórico el bitcoin. Por supuesto, lo hacemos planteando el debate y no sentando cátedra. No somos expertos en nada, simplemente chicos curiosos. Preparaos, porque hoy hablamos del dinero y de las criptodivisas.

Moneda griega
Monedas de un tercio de estatero, acuñadas a principios del siglo VI a. C.

¿Qué es el dinero?

Todo el mundo utiliza el dinero, pero pocos sabrían decir claramente qué es el dinero. Principalmente es un medio de pago, que equivale al valor de los productos y servicios a los que queremos acceder. Tiene que ver con el desarrollo de nuestra economía. El primer medio de pago fue el trueque. Se empezó a practicar durante el neolítico, cuando el trabajo se dividió y las mejoras técnicas permitieron tener un excedente de lo producido. Uno se podía dedicar a plantar trigo mientras que otro se dedicaba a hacer cerámica. Si uno necesitaba lo que producía el otro, procedían al intercambio del excedente de aquello que producían (trigo por cerámica, siguiendo el ejemplo puesto). Con el trueque, basado en la relación social entre dos personas, nace el intercambio de mercancías. Nace el mercado.

Con el tiempo, el trueque empezó a no ser un buen medio de pago. No siempre se contaba con el producto que se quería intercambiar. Un mercado que funciona a gran escala no puede basarse en el trueque. No todos los productos son tan fáciles de transportar, tampoco tienen un valor universalmente reconocido ni son imperecederos. De manera que hay unas mercancías que comienzan a aislarse del resto y terminarán funcionando como dinero. Este dinero tiene un valor equivalente al que pueda tener un producto que se intercambia en el mercado. Sirve para mediar. Algunos productos que se aislaron para utilizarse como dinero fueron las conchas, la obsidiana o herramientas de trabajo. Los grandes triunfadores de ese proceso de aislamiento fueron los metales preciosos, en especial el oro. Tenía las características perfectas para ser utilizado como dinero en un mercado cada vez más complejo: contaba con un valor reconocido a nivel mundial, era imperecedero y se transportaba con facilidad.

Al final, el poder político y económico terminó por acuñar monedas de oro para certificar su calidad y su peso. Los primeros en hacer esto fueron los lidios. Según el mercado y los estados se fueron desarrollando, aparecieron los billetes y las monedas (de metales menos valiosos). Estos billetes y monedas que emitían los estados, estaban respaldados por las reservas de oro y plata que había en sus bancos centrales.

Como podemos ver, tanto en su origen como en su desarrollo, el dinero es una mercancía más con un valor inherente. Sin embargo, cuando hoy oímos hablar del dinero parece que sea algo etéreo o una simple aplicación de la política pública desde el Estado. ¿Por qué es esto así? Pues os lo explicaremos a continuación. Tiene mucho que ver con el control público de la moneda y con el abandono del patrón oro a partir de 1971.

Banco Central Europeo
Sede del Banco Central Europeo. Controla la mayor parte de las finanzas de la Unión Europea.

El control público de la moneda

El Estado monopolizó la acuñación y emisión de las monedas y billetes. También el sistema fiscal del territorio que gobernaban. Pero no nos equivoquemos, la riqueza no la crean estos Estados.  El dinero y la creación de riqueza, el mercado y las relaciones sociales preceden a la existencia del Estado. Esas monedas valían en la medida en que representaban al oro que había en las reservas de los bancos centrales del Estado que la emite. También, sin riqueza generada, es complicado extraer impuestos o recursos para el Estado.

Como hemos dicho, ese patrón oro se abandona en 1971. En esos momentos el dólar estadounidense vivía una profunda crisis. Para poder hacerse cargo de la Guerra de Vietnam, Estados Unidos necesitó llevar a cabo una política expansiva. El dólar comenzó a emitirse en abundancia y se comenzó a dudar sobre su convertibilidad. Recordemos que en virtud del acuerdo financiero alcanzado en Bretton Woods, todas las divisas podían convertirse al dólar, pero solamente el dólar podía convertirse en oro. Los bancos centrales europeos se asustaron y se plantearon convertir sus dólares en oro. Para Estados Unidos esta situación era peligrosa, de modo que tomó la decisión de desvincular el dólar del oro.

Desde este momento, el dinero utilizado se basa en la confianza. Es decir, en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás habitantes de un país. Es fruto de un supuesto acuerdo social que paradójicamente no se ha debatido nunca, ni hablado jamás ni votado en ningún sitio. Y en este acuerdo, tiene un papel fundamental el respaldo del Estado. Una moneda vale lo que vale en función del respaldo que tiene de su Banco Central, que es el que emite la moneda.

De manera que la moneda actual teóricamente está desvinculada de cualquier cosa que tenga un valor intrínseco. El dinero se desmaterializa, lo que ha llevado a algunos a pensar que se desvaloriza. Es decir, que tiene valor en función de lo que el Estado decida que vale. Algo difícil de entender en un mundo globalizado, con un mercado que funciona a nivel mundial y en el que el Estado como actor (hoy, no digamos ya en el pasado) tiene cada vez menos peso. También es algo difícil de entender si tenemos en cuenta el valor del trabajo.

El dinero de ahora no es tan diferente al que siempre hubo. El año 1971 no es una fecha tan decisiva como nos han hecho creer, ya en el periodo de entre guerras no hubo un sistema monetario claro. Nada nuevo bajo el sol, incluso a día de hoy los Bancos Centrales conservan sus reservas de oro. El dólar (vinculado al valor de la productividad de la economía estadounidense) funciona como una moneda de reserva también. No es una simple cuestión de fe, es una cuestión de valor real del trabajo.

El dinero digital

Los Bancos Centrales, de todas maneras, no tendrán el control completo de la creación de moneda. La banca privada jugará también un rol muy importante, mediante la capacidad de crear dinero virtual gracias al préstamo. Los avances tecnológicos les permitirán profundizar en ello, con la tarjeta de crédito o las transacciones electrónicas. Su irrupción en la economía es importantísima, pero más importante será la llegada de las criptomonedas.

¿Y qué es una criptomoneda? Pues un medio virtual de intercambio, un conjunto de datos que funcionan como una moneda. Su principal característica es la descentralización, no depender de un Banco Central. Funciona a través de una base de datos, normalmente una cadena de bloques, que es una cuenta de transacciones financieras (sustituyendo a lo que hoy hacen los bancos).

Cajero de bitcoins
Cajero automático de bitcoins.

Y en eso llegó el Bitcoin…

La criptomoneda más conocida es el Bitcoin. Fue creado por una persona anónima escondida tras el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. No vamos a entrar en detalles sobre cómo funciona bitcoin. Simplemente queremos destacar algunas cosas del bitcoin como moneda. Lo primero es afirmar eso, que bitcoin es una moneda. Se trata de algo escaso, divisible, denso en valor, fácil de almacenar y transportar, homogéneo, resistente a las falsificaciones, valorado globalmente e imperecedero. El hecho de ser en principio una moneda intangible, abstracta, no lo diferencia mucho de las divisas tradicionales. Las divisas estatales respaldadas por los Bancos Centrales son dinero fiat, tan fiat como bitcoin (aunque ya hemos matizado este aspecto). La única diferencia, es que tras las divisas tradicionales está ese apoyo de los Bancos Centrales y detrás del bitcoin solamente tenemos la confianza de los propios usuarios que quieran usar esa moneda.

¿Qué puede representar el bitcoin históricamente hablando?

Las criptodivisas no son solamente una moneda online, son una transformación tecnológica que puede afectar a nuestra manera de relacionarnos socialmente. No vamos a hablar de los peligros que supone el bitcoin para sus usuarios. Las criptodivisas se crearon para hacer transacciones en operaciones comerciales online, pero al final han terminado siendo un objeto de especulación.

Nosotros queremos centrarnos en las transformaciones que puede traer el bitcoin o las criptodivisas si su uso se generaliza. La primera gran consecuencia sería el debilitamiento de los Bancos Centrales. Ya no tendrían el monopolio de la moneda. Perderían su capacidad de influir en la política monetaria. Dejarían de ser los grandes guardianes de la estabilidad financiera y el equilibrio de los precios. A su vez, el gobierno tendría grandes dificultades para fiscalizar ese dinero, dado que los usuarios de bitcoin son anónimos y sus transacciones son secretas. Esto dejaría un espacio peligroso a las actividades ilegales, como el tráfico de drogas e incluso la financiación del terrorismo. Países como Tailandia o China han prohibido el uso del bitcoin por miedo a estas amenazas.

También puede suponer una amenaza para el dólar y para las grandes corporaciones financieras. El bitcoin ha permitido que algunos enemigos de los Estados Unidos puedan burlar sus sanciones o sus restricciones. Ya vimos cómo Wikileaks se financió en bitcoins y cómo Corea del Norte utilizó esta moneda para burlar las sanciones de los Estados Unidos. También países como Cuba o Venezuela se han lanzado a las criptomonedas para burlar este tipo de presiones. Irán y Rusia se han interesado del mismo modo en la aplicación de esta tecnología.

Pese a sus peligros, bitcoin tiene dos aspectos que, como moneda, lo convierten en un experimento (que seguramente terminará mal) interesante. El primero es el de una criptodivisa que, pese a sus problemas, supone una alternativa de financiación ante el sistema de Wall Street. El segundo, la intención de crear una gran moneda global (la que debería ser la meta de la humanidad) que no dependa de ningún Estado concreto. Todos vemos como los EE.UU. abusan del funcionamiento del dólar como divisa universal de facto (es en la que se hace la mayor parte de las transacciones comerciales).

Con sus virtudes y sus defectos, el bitcoin representa algo interesante. Es la aplicación de las nuevas tecnologías a la teoría y la práctica monetaria. Un experimento, que como tantos otros acabará frustrado, pero que dejará un legado importante.

Por supuesto, muchas de las apreciaciones que hago en este artículo son debatibles y debatidas. Os recomiendo que echéis un vistazo a los hipervínculos que he insertado. Ahí podéis ver diferentes artículos y vídeos que hablan de esta cuestión desde diferentes perspectivas. Yo me he quedado con la visión de la teoría marxista que podemos ver en este debate y en este artículo. Es una opción personal. ¿Y tú qué opinas? ¿Cuál es el origen de la moneda? ¿Es una mera abstracción o tiene un valor real? ¿Es bitcoin la moneda del futuro? Participa y comparte tu opinión.

Pedro Sánchez Prieto

Pedro Antonio Sánchez Prieto. Graduado en Historia y Máster en Investigación y Estudios Avanzados en Historia por la USAL.

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